01 febrero 2015

El Trombón Alto en su Contexto Histórico


Hoy en día, al menos el 90% de los trombones altos del mundo son afinados en Mib.

Pero las obras para trombón alto no están compuestas siempre en tonalidades fáciles de tocar con un trombón en Mib. De hecho, el famoso concierto de Leopold Mozart, ha sido compuesto en Re Mayor y las partes de trombón en las tres sinfonías de Beethoven más interpretadas en Do, Fa y Re. Es posible imaginar que muchos trombonistas están preocupados cuando se trata de atacar los Do y Do# agudos que requieren esas obras. Como consecuencia de esos datos, surgen dos preguntas: ¿están escritas verdaderamente esas partes para el trombón en Mib de ahora? Y aunque fuera así, ¿sería realmente logrado tocarlas con un instrumento en Mib?

La verdad oculta del Concierto de Leopold Mozart

[...]Son muchos los trombonistas que no tienen ninguna dificultad para tocar esta obra con un instrumento en Mib, pero, ¿si hubiese sido escrita para trompeta? ¡Nunca se tocaría un concierto en Re con una trompeta en Mib! [...] Y eso no vale sólo para el Concierto de Leopold Mozart.
Otras obras presentan un problema semejante, por ejemplo, el Adagio y Allegro para trompa, trombón alto y orquesta de Michael Haydn, escrito en Re y no en Mib. Además, en el tratado del siglo XVII de Daniel Speer, el trombón alto figura en Re o en Mi. [...] No parece extraño que el trombón en Re haya sido utilizado en el siglo XVIII en Salzburgo, cuando Leopold Mozart escribió su concierto.
El lector sagaz podría quizá objetar: "¿Trombón alto en Re? Jamás se ha oído hablar de tal instrumento. Además, los instrumentos de esa época que nos quedan son todos en Mib". En realidad, si se fija uno bien, gran número de esos instrumentos son efectivamente en Re.

En la época barroca, se empleaban dos diapasones para la práctica musical. El diapasón normal, llamado Kammerton [diapasón de cámara] (A=415) es medio tono más bajo que el diapasón moderno (A=440); el otro llamado Chorton [pronunciar "kortone" diapasón del coro] (A=466), medio tono más alto. La longitud de los tubos del trombón alto en Re al Chorton es igual que el del trombón alto en Mib del diapasón moderno. Dicho de otra forma, muchos trombones barrocos que se consideran hoy en Mib o en Sib son en realidad en Re o en La, pero se tocan con un diapasón más alto. [...]

La transición de Re a Mib

Es legítimo preguntarse cuándo y cómo se transformaron las tonalidades "sostenidas" de los trombones de origen en La, Re y Mi en tonalidades "bemoladas" en Sib, Mib y Fa. Personalmente pienso que las dificultades económicas que sufrían las iglesias en el siglo XVIII han incitado los trombonistas a favorecer la música profana, por ejemplo las óperas o las músicas militares en detrimento de la música sacra. Obligados a tocar sobre la base de un diapasón más grave, han empezado probablemente a considerar sus trombones como si fueran en Sib o en Mib, en vez de alargarlos para preservar sus tonalidades de origen en La y en Re.
De hecho, en Salzburgo, donde la iglesia ejercía plenos poderes, los conciertos que Leopold Mozart y Michael Haydn escribieron para el trombón alto o para la trompeta eran en Re Mayor. Mientras que en Viena, donde dominaba la aristocracia, Albrechtsberger y Wagenseil escribían conciertos en Sib y en Mib (el concierto para trompeta de Haydn es también en Mib).

Tocar Beethoven con el trombón alto en Fa

Asé nació la noción moderna del "trombón alto en Mib" y del "trombón tenor en Sib". Pero no hay que olvidar otro pequeño trombón alto, el de Mi, afinado al Chorton. Es el equivalente del trombón alto en Fa al diapasón moderno y es un instrumento particularmente bien adaptado para las sinfonías de Beethoven evocadas anteriormente. Como todos saben, los Do y Do# agudos que requieren esas sinfonías son muy delicados para tocar con un instrumento en Mib (el equivalente de Sol y Sol# para el tenor), pero resultan muy fáciles con un trombón alto en Fa. En los "Trois Equales" para 4 trombones del mismo compositor, convendría mejor utilizar un trombón alto en Fa para la primera voz. Aconsejo utilizar cuatro trombones de distintas longitudes (alto en Fa, alto en Mib, tenor en Sib y bajo en Fa), de modo que se transparenten colores que no se hubieran oído nunca con cuatro trombones en Sib.
Eso es lo que propongo para utilizar de manera más acertada el trombón alto. Aunque del punto de vista histórico mi teoría se revelara falsa, presenta una ventaja de ampliar la paleta sonora de la que disponen los instrumentistas. Así como los trompetistas pueden elegir a su gusto entre Do y Sib, los trombonistas deberían poder pasar de Mib a Fa o viceversa para aumentar su paleta expresiva. Cuantos más recursos sonoros se tiene, más interesantes resultan los conciertos.

SHIGEKI SAEKI
Publicación nº96 del Brass Bulletin 115,111-2001

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